Las rosas han sido durante siglos un símbolo más del amor, la pasión y la seducción. Pero más allá de eso, también se reconocen por las propiedades que tienen para la piel y la salud. Los beneficios de la rosa los podemos obtener a través de su olor y sus componentes.
Una mirada desde la alcantarilla puede ser una visión del mundo. La rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos.
Alejandra Pizarnik Tweet
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¿Aceite de rosas solo para la belleza?
Su historia como una flor de la belleza viene desde la antigua Grecia y Roma. En aquellas culturas la utilizaban para perfumar, cuidar la piel y aprovechar muchos otros beneficios para la salud. ¡Descúbrelos!
Origen del aceite esencial de rosa
El aceite esencial de rosa se originó en Bulgaria, lugar donde se empleó por primera vez el proceso de destilación al vapor para extraer este componente de los pétalos de las rosas. Posteriormente, su uso se expandió al mundo entero debido a la popularidad que tomó el producto y hoy en día lo podemos conseguir en casi cualquier tienda de cosméticos o tienda naturista.
Historia del aceite esencial de rosa
La historia que ha tenido la rosa como planta es muy amplia, pues hay una serie de tradiciones alrededor de esta flor que datan desde hace miles de años. La flor ha sido utilizada desde tiempos remotos como un ingrediente para tratamientos de belleza, como para remedios y adornos.
Conoce los otros beneficios del aceite de rosa
En la actualidad, el aceite esencial de rosa sigue siendo parte importante de muchas tradiciones, pero principalmente se emplea en productos de belleza y también en perfumes y demás productos que requieran de una fragancia dulce, suave y agradable.
Como un protector solar
Al ser una fuente rica en vitamina C, los pétalos de rosa combaten los radicales libres de la exposición al sol. Para esto tendrás que mezclar jugo de pepino, glicerina y agua de rosas. Después, aplicarlo sobre la piel antes de exponerte al sol.
Para combatir el acné
La rosa está llena de propiedades antibacterianas que la convierten en una gran aliada para combatir el acné. Aplicarse agua de rosas puede ayudar a aliviar las irritaciones y enrojecimiento de la piel. Además, también se utiliza para curar enfermedades de la piel como el eccema y la psoriasis.
Para la mujer en sus ciclos hormonales
La aplicación del aceite mezclado con otros aceites (lavanda, salvia y aceite de almendras) por vía tópica puede reducir los dolores menstruales. A su vez durante la menopausia se puede obtener una mejoría en los síntomas a través de masajes con este aceite esencial.
Para el cuero cabelludo
Es ideal para nutrir y trata problemas que afectan al cuero cabelludo. Además, también ayuda a estimular el flujo de sangre a los folículos pilosos, lo cual favorece el crecimiento del cabello.
Complemento dietetico
Cuando se trata de nutrición dietética, una rosa puede complementar los nutrientes necesarios. Los escaramujos que vienen de la vaina de la semilla de una planta de rosa son ricos en vitaminas A, C, E, y bioflavonoides. Gracias a esto podemos decir que contienen una serie de suplementos dietéticos. Se pueden consumir solos o también mezclados en ensaladas. Además, se pueden aprovechar los pétalos en infusión, en mermelada, vino e incluso ensaladas.
Al combatir diferentes enfermedades:
Gracias a sus propiedades astringentes, las rosas ayudan a tratar algunos problemas de salud. Por ejemplo, el dolor de garganta o la diarrea. Además, en los herbolarios suelen ofrecer los escaramujos. Estos son beneficiosos para reducir las posibilidades de infecciones, limpiar la sangre y prevenir los cálculos renales. También son efectivos para disminuir problemas psicológicos como la depresión, el insomnio y la fatiga.
Conclusión
Concluimos con esta bello fragmento de poesia a las rosas…para recordar el simbolo tan magico que representa para todos nosotros…
Los que vieron la dama luciendo aquella rosa que era como el fragante cóagulo de una llama, no supieron decirme cuál era más hermosa: si la rosa o la dama. Los que vieron la dama llevar la flor aquella, como un broche de fuego sobre su piel sedosa, no supieron decirme cual era la más bella: si la dama o la rosa. Cuando pasó la dama, fue un perfume su huella. Nadie supo decirme si fue la flor, o ella, la que dejó la noche perfumada. Y yo, yo, que la tuve desnuda sobre el lecho, yo, que corté la rosa para adornar su pecho, tampoco dije nada. – José Ángel Buesa
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